
El mal se trocará en bien, cuando Aslan aparezca.
Ante el sonido de su rugido las penas desaparecerán.
cuando descubra sus dientes, el viento encontrará su muerte.
Y cuando agite su melena, tendremos nuevamente primavera.
- Yo mismo - dijo la voz en tono profundo y bajo, que hizo estremecer la tierra, y repitió - yo mismo - fuerte, claro y con alegria; y luego por tercera vez - Yo mismo - susurró tan suave que apenas podías escucharlo...
(Aslan y Shasta en el bosque)